Un implante dental es una raíz artificial, generalmente de titanio, que se coloca en el hueso maxilar para reemplazar una pieza dental perdida. Sobre él se coloca una corona, un puente o una prótesis, devolviendo función masticatoria y estética.
¿En qué consiste el tratamiento?
El proceso suele incluir una valoración inicial con radiografías o escaneo 3D, la colocación quirúrgica del implante, un período de cicatrización en el que el hueso se integra al titanio (oseointegración) y, finalmente, la colocación de la corona definitiva.
¿Para quién está indicado?
- Personas con una o varias piezas dentales perdidas.
- Quienes buscan una alternativa fija frente a una prótesis removible.
- Pacientes con suficiente hueso disponible, o candidatos a un injerto óseo previo.
Cada caso es distinto: la mejor forma de saber si eres candidato/a es agendando una valoración presencial.